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EL PROYECTO

Este refugio, a 2.064 metros de altura, y único en su estilo, está situado sobre la canal de La Sotín y bajo las principales Torres del sector del Llambrión, en un lugar enriscado desde donde se contempla la Peña a plena satisfacción, es un balcón privilegiado sobre el valle de Valdeón. Desde aquí se ven los mejores atardeceres sobre Torre Santa. Sirve de base para escalar las Torres del Llambrión, Peñalba, La Palanca, etc. El emplazamiento del refugio – el de situación más atractivo de Picos de Europa- fue idea de Diego Mella que el 14 de agosto de 1930 pasó por primera vez por aquí en compañía de 8 “peñalbos” hacia el Llambrión. La presencia de agua en una fuente próxima que nunca se seca, la protección del viento de poniente al estar más bajo que el Collado, la existencia de la pradera en sus alrededores y verse libre de aludes fueron factores que determinaron que en la mente del Sr. Mella se encendiera la posibilidad de construir allí un refugio. Desde 1933 Julián Delgado Ubeda se pone a trabajar en el proyecto y realiza un viaje con Diego Mella para determinar la situación exacta del edificio. A raíz del Campamento Nacional celebrado en Cordiñanes en 1935 y organizado por el Club Peñalba cuando era su presidente Teófilo Alonso -acababa de ser elegido Delgado Ubeda presidente de la Unión de Sociedades Españolas de Alpinismo- se decidió empezar la construcción del refugio.

 

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En el primer libro del refugio leemos: “Se proyectó en 1933 y se terminó en 1942 según planos del arquitecto Julián Delgado Ubeda, Presidente de la Federación Española de Montañismo, quien dirigió las obras. La inauguración se efectuó en agosto de 1942 y posteriormente, en 1944 se construyó una ampliación para la guardería. La utilización se empieza el 1 de agosto de ese año por un grupo de montañeros del Peñalba de León, que dió los últimos toques para dejar en condiciones el refugio”.

LA CONSTRUCCIÓN

El primer escrito, cronológicamente hablando, en el que se habla de la construcción del refugio de Collado Jermoso es una carta de Diego Mella dirigida a Tomás González Pesquera, de Los Llanos, el 1 de agosto de 1935, en la que leemos: “Le ruego que el próximo día 5 mande por persona de su confianza a la Vega de Liordes la siguiente mercancía: 12 paquetes de pólvora, 2 de dinamita, un cuarto de caja de detonadores y también una mano de mecha; todo ello de lo que compró usted aquí para emplear en la construcción del proyectado refugio de Collado Jermoso que piensa levantar allí la U.S.E.A. Estos materiales que le pido son para emplearlos nosotros en quitar algunas piedras que obstaculizan el paso en el camino de Las Colladinas de Llago Cimero”.

 

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El tandem Mella-Delgado tiene todo preparado para iniciar las obras en el verano de 1936.”El proyecto está ya listo con todo género de detalles explicativos de la construcción y del forjado”. La cantería y dirección de la obra correría a cargo de un portugués que ya ha trabajado con Delgado. El transporte de los materiales desde Pandetrave o desde la casilla de camineros de Puerma lo realizarían los vecinos del Valle, mediante precios y condiciones fijadas de antemano, dando preferencia a los parados y necesitados; operación que debería vigilar el Ayuntamiento, como garantía e interés por una obra que les va a beneficiar directamente. Se mueven para sacar dinero de las Sociedades -Peñalara y Peñalba contribuyen con 1.500 pesetas cada una- y editan sellos pro-refugio.. También el Ayuntamiento de Valdeón colabora con 100 pesetas. Pero surgen una serie de inconvenientes. La enorme cantidad de nieve caída el invierno anterior -“el día 2 de julio fui a Collado Jermoso y donde están las tablas calculo que hay todavía dos metros de nieve”, escribe Angel Alonso a Diego Mella-. las interminables huelgas de la construcción, madera, metalurgía, etc., y sobre todo, la cuestión económica. “Con las pesetas de que disponemos no vamos a poder ni llegar a la mitad”. Por lo que deciden levantar las paredes y la cubierta este año y dejar lo demás para el próximo. y esto, diez días antes de que estallase la guerra civil, que trunca todos sus proyectos. En el verano de 1940 vuelven otra vez manos a la obra, con la misma ilusión inicial. Francisco Casado es el contratista, Liborio Liébana, de Pedrosa, el carpintero y Daniel Abascal el encargado del transporte. Pero es al año siguiente cuando la construcción adquiere un ritmo considerable. La piedra utilizada para los muros es tomada de las proximidades del refugio, trabajando en labrarla Cecilio, de Soto y Amadeo González. Para el piso del refugio y de la terraza se emplean los raíles de las minas, ya abandonadas, de la Vega de Liordes. En 1941 se utilizan 5.000 kilos de cemento, 4.000 kilos de pizarra, 1.500 ladrillos “rasilla”, y en 1942, 6.000 kilos de cemento, 1.500 de yeso y otros materiales de pintura y ferretería. El transporte de todo este material hasta Collado Jermoso fue una obra de titanes. Desde el Puerto de Pandetrave hasta las Joyas de Pedejo, en donde se levantó un tendejón, se transportaron en 1941, 17.400 kilos y desde éstas a Collado Jermoso 15.929; y en 1942 desde Puerma hasta Pedejo 10.101 kilos y desde las Joyas hasta Jermoso 8.900. Los que trabajaron en el transporte hasta Pedejo por el Camino de los Lebaniegos fueron los hermanos Emiliano y Alfredo Martínez González, mediante un carro tírado por vacas con cuarta. En una ocasión y en la barrera del Cabén se rompieron los barazones -trenzado que se hacia con ramas de roble o avellano para unir el yugo de la cuarta con la cadena, que a su vez se sujetaba al carro- y éste quedó clavado.

LOS EMPLEADOS

Es Dña. Heliodora Guerra Fernández, de Los Llanos, con más de 80 años a sus espaldas, la que nos cuenta su dura experiencia:” A mí me tocó transportar cemento, pizarra, yeso, ladrillos, madera, etc. desde el tendejón de las Joyas hasta Jermoso. Todos los días hacíamos dos viajes y algunos tres; el último lo dejábamos en el Alto de la Canal para cogerlo al día siguiente. En cada viaje cargábamos 35 ó 40 kilos y más de una vez al llegar a la última Colladina nos echaban otra carga a las espaldas, por lo que 1legábamos al refugio con 80 kilos. Lo peor era el cemento: con el sudor y el polvo era algo insoportable. Empezamos muchos, sobre todo cainejos, pero al cabo de algún viaje la gente se rajaba; el trabajo era muy duro y además dormíamos sobre el suelo en las Joyas de Pedejo y la comida, en aquellos años del hambre, no era muy sobrada. Nos pagaban 0,25 pts. por kilo y cobrábamos mediante un vale que nos daban. El trabajo mas duro que hice fue la subida de una viga entre Teófilo García Cuevas, de Prada, y yo él tuvo relevo por parte de Avelina Diez, pero yo no; por ello me pagaron 18 duros y me parecía que me había tocado la lotería”. Son muchos los que viven actualmente que realizaron similares trabajos. Gracias Sadia empleaba el burro para este transporte.

EL COSTE

En 1941 se subieron 19 vigas cuyo transporte costó 2.120 pesetas, pagando a 20 pts por peón: lo que supone que cada una sería subida por 5 ó 6 personas. En el tejado del refugio se emplearon 12 vigas de chopo, cortadas en Pedrosa, y en el porche hay una viga y dos columnas de madera de roble, que costaron 220 pesetas. En 1942 se pagaron 1.120 pesetas por 56 peonajes, a 20 pesetas cada uno, por subir vigas también. Este transporte fue hecho por l0 ó 12 caines, de cuyos nombres hemos podido conocer sólo el de cinco: Tito Pérez, Constante, Joaquín Pérez, Máximo Sánchez y Juan Sánchez. Se subieron por la canal de Remoña, que fue arreglada por el pueblo. Según Juan Rojo, de Cordiñanes, la viga más pesada fue transportada por Constante y Tito.

INAUGURACIÓN

En el pleno de la Junta Directiva de la Federación Española, celebrado el 10 de marzo de 1942, se acuerda la inauguración del refugio para el próximo verano y “dar la máxima solemnidad a la misma”. El 6 de junio Diego Mella escribe a Delgado Ubeda: “Como ya sabes el gran interés que tengo por Valdeón y por nuestras cosas de la Federación, no es preciso decirte que echaré el resto para que todo salga a pedir de boca”. Y los hechos lo confirmarán: Prepara cuanto hace falta para rematar la obra; organiza el transporte del personal desde Riaño hasta Pontón o Pandetrave, como el alquiler de caballerías desde éstos hasta Posada; solicita de la Delegación Provincial de Abastecimientos viveres para los obreros y para el II Campamento Nacional con motivo de la inauguración del refugio: 600 kilos de harina, 100 litros de aceite, 138 libras de chocolate, 50 kg. de azúcar 45 botes de leche condensada y 20 kilos de café; encarga colchonetas y almohadas para las literas, organiza concursos de coros y de aluches y un ojeo de rebecos en el Hoyo del Llambrión.

 

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La inauguración del refugio tiene lugar el 22 de agosto de 1942 con bendición y misa de campaña, comida y descenso al valle por la canal de La Sotín, dando las autoridades la bienvenida a los montañeros en Cordiñanes y posterior recepción en la Casa Consistorial, terminando la jornada con una exhibición de fuegos artificiales. Al día siguiente se celebran los dos concursos, el de coros y canciones populares y el de aluches.

LOS PAPELES

En 1942 el Sr. Mella solicita del Distrito Forestal -requisito que no se había hecho anteriormente- la concesión de 500 metros cuadrados “para que el día de mañana no haya necesidad de hacer nuevas peticiones si queremos ampliar o cercar parte de aquellos terrenos. Esta solicitud debe venir ya firmada por los pueblos, indicando que renuncian a la parte que les corresponde cobrar; así pagaremos sólo lo del Estado”.
El día 24 de agosto de 1942 se firma en Posada un documento entre Julián Delgado por parte de la F E.M. y D. Francisco Casado Pérez, como contratista, por el que éste se compromete a realizar el blanqueo interior de las paredes, construcción y transporte de dos mesas y seis taburetes, fijación de cristales, colocación de pilastras y tapajuntas en carpintería exterior armado de literas y banco en el dormitorio, confección de huecos de comunicación con sótano y desván, colocación de dos cocinas guarnecidas y construcción de la casa destinada a vivienda del gurda, según planos, con muros de mampostería, cubierta de madera con cartón embreado y pizarra, suelo de cemento, carpintería de madera y dos literas. Todo ello por el importe de 7.000 pesetas.

 

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Malentendidos y fricciones entre Delgado, Abascal y Casado hicieron que éste no diese señales de vida durante más de un año; por lo que el refugio siguió sin poder ser utilizado el verano de 1943. Un nuevo acuerdo firmado en León el 6 de noviembre de 1943 entre Diego Mella y el Sr. Casado, obliga a éste a ejecutar la ampliación del refugio antes de 15 de julio de 1944 y a la F E.M. a situar en Collado Jermoso los materiales precisos y a facilitar alimentos de racionamiento para los obreros. Las obras se terminaron y se firmó el acta de recepción el 6 de agosto de 1944, saldándose las cuentas y haciendo el inventario de enseres y materiales existentes en el refugio al día siguiente. Prácticamente se empieza a utilizar el 1 de agosto por un grupo de montañeros del Club Peñalba de León.

LOS GUARDAS

Por otro contrato extendido el 7 de agosto del mismo año el Sr. Casado se compromete a prestar el servicio de guardería del refugio hasta el 1 de junio de 1945, debiendo cuidar de la conservación y limpieza de sus dependencias, así como tener en servicio una cantina atendida por una mujer hasta el 8 de septiembre de 1944, facilitando la leña precisa y con tarifas de precios aprobados por la F.E.M. Por el primer servicio recibirá 500 pesetas anuales y por el segundo 800. El guarda llevará un libro oficial donde deben figurar por día los montañeros que pernocten, su sociedad, el número de la tarjeta de federado y las cantidades percibidas, que serán entregadas a la Federación.
El 8 de agosto de 1944, coincidiendo con el IV Campamento Nacional de Alta Montaña que se celebró en Cdo. Jermoso, Aliva y Vega Urriello, Alfonso Martínez efectuó la primera ascensión a la Torre Peñalba por la cara Oeste, levantando en la cumbre una torreta.

 

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El 27 de diciembre de 1944 la F.E.M. nombra Guarda, conservador del refugio a D. Francisco Casado Pérez, cargo que ocupará hasta 1984. Diego Mella, hablando de los desvelos y cuidados de Quico por el refugio, decía: “Lo trata como a un hijo”. En el primer libro del refugio son frecuentes los elogios y agradecimientos hacia su persona: “El refugio está perfectamente atendido; hay mucho orden y limpieza y la cantina está surtida’. “Mi felicitación al administrador, del que guardaré siempre gratísimos recuerdos por sus innumerables atenciones”. ‘Hemos quedado encantados con el comportamiento y las atenciones del Guarda”. En los primeros años le acompaña su hermana Benita, que atiende la cocina.
En el verano de 1948 se coloca una nueva cocina y se repara la senda, modificando algún tramo peligroso. En este mismo año, desde el 28 de julio al 5 de agosto, Diego Mella organiza una excursión a Picos de Europa con las autoridades provinciales y un equipo de N.O.D.O. para hacer una película de la serie “Imágenes”, que recogerá lo más interesante del valle de Valdeón y la zona leonesa de Picos de Europa. El programa de los nueve días es de lo más sugestivo: entran por Pontón y Panderruedas, con comida en Llavaris; excursión al monte Piergua y ascensión al Horcado Pambuches; descenso a Caín y a la Garganta del Cares; concurso de bolos y aluches; ascensión al refugio de Collado Jermoso por Remoña y Las Colladinas; concentración de rebecos en el Hoyo del Llambrión; exhibición de “rapel” por parte de Alfonso Martínez, y descenso todos juntos hasta Liordes y desde allí por la canal de La Sotín hasta el puente Barrejo. En el refugio se juntaron hasta 26 personas.
A finales de la década de los años 40 se gestiona con la Junta de Valdeón el arreglo de la senda del refugio, tratando de hacer un camino nuevo por el Sedo de Remoña y acondicionamiento de dos pasos de La Rienda.

 

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En agosto de 1950 nuevamente la F.E.M. elige Collado Jermoso como marco para su Campamento Nacional de Alta Montaña, teniendo lugar del 13 al 20. Se suben 12 literas metálicas y una cocina de petróleo para el refugio. En la primera reunión de la Junta Directiva de la Federación Leonesa de Montañismo en 1968 y presidida por D. Diego Mella Alfageme, se acuerda solicitar “la ampliación del refugio Cdo. Jermoso que por su situación está llamado a tener gran afluencia de montañeros. Al mismo tiempo debe efectuarse una reparación general del tejado y el acondicionamiento del interior con el mobiliario adecuado”. Inmediatamente el Sr. Mella se pone en contacto con D. Gabriel Delgado López, hijo de D. Julián y arquitecto como él, y le expresa el plan: Ampliación de otra habitación dormitorio, dos ventanas metálicas, modificación del actual tejado y construcción del de la parte nueva. El presupuesto total, incluido el transporte de materiales hasta el refugio es de 298.000 pesetas. En la F.E.M. no están por la labor y la entrevista que mantuvo con el Sr. Samarach no tuvo el éxito esperado.
Los años 1969 y 70 sigue en sus trece de reparar por lo menos el tejado y contacta con Conrado Sentiés, Ingeniero industrial de Bilbao, que lo proyecta de la siguiente manera: rehacer la cubierta de madera y recubrirla con láminas de aluminio-asfalto. Fecha de ejecución: el verano de 1970. Pero el dinero -373.000 pesetas- no llega de la Federación. Y pasa los últimos años de su vida con la pena de que la que llama su ‘joya montañera más preciada” no recibe las atenciones debidas.
Los días 14, 15 y 16 de agosto de 1971 la Federación Leonesa organiza su III Campamento Regional en Cdo. Jermoso. Es la última vez que Diego va a estar en su lugar más querido de Picos. “Y al caer de la tarde, próxima ya la hora del atardecer, nos convocaste a todos, con la alegría de un chaval grande, en aquel Collado Jermoso de tu permanente quehacer montañero, para ver la puesta de sol tras las Peñas Santas…” Moriría el 9 de diciembre de 1971 a los 69 años, y ese mismo mes la F.E.M. le concede a título póstumo, la Medalla de Montañismo, en su categoría de Oro, por su historial montañero. Y los montañeros leoneses, coincidiendo con el IV Campamento de Montaña celebrado del 7 al 10 de septiembre de 1972 en Collado Jermoso, dedicaron un cariñoso homenaje al que en su vida fue singular hombre bueno, Don Diego Mella Alfageme, gran montañero, fundador y primer Presidente de la Federación Leonesa y promotor a la vez de la construcción del refugio que con todo derecho debe llevar su nombre -como ocurrió en 1979- y de los miradores del Tombo y de Piedrashitas. Con este homenaje se ha querido perpetuar su memoria con un monolito, situado en las cercanías del refugio, con basamento de un gran bloque, rematado con una cruz con cuatro aspas en hierro forjado y una placa de bronce con dedicatoria al hombre que tanto divulgó la belleza montañera de nuestra provincia. El importe del monolito -50.000 pesetas-fue sufragado por suscripción popular.

 

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Siendo ya Presidente de la Federación Leonesa Joaquín Cano Díez se porteó los veranos de 1974 y 75 materiales -largos maderos, pizarras, cemento, yeso- para reparar el refugio. Y fue a mediados de julio de 1976 cuando se procedió a las obras. Trabajaron dos pizarristas gallegos que estaban haciendo la mili en León y que una vez en Collado Jermoso juraron solemnemente no volver más a ese lugar, teniendo a Quico Casado como contratista y como pinches a Isidoro Rodríguez, Cristino Torío y Antonio Torío. El 28 de septiembre de 1975 se entrega a Francisco Casado la placa de Amigos de la Montaña en su casa de Santa Marina, tras toda una vida como Guarda de este refugio, que ya ayudó a construir y dejando su guardería en 1984.
Los días 24 y 25 de septiembre de 1988 se acercaron hasta el refugio D. Alberto Pérez Ruiz, Presidente de la Diputación Leonesa y la diputada Dña. Adoración García Navazo, para que viesen in situ el estado en que se encontraba el edificio y las posibilidades de acondicionamiento para incrementar su potencial turístico. Fruto de este viaje fue una subvención con la que se pudo comprar los materiales necesarios para habilitar el piso superior del refugio y disponer así de 27 cómodas plazas. Funciona en él una emisora de radio, instalada por Protección Civil. Está abierto todo el año y guardado desde principios de mayo hasta finales de octubre. El guarda que sustituyó a Francisco Casado en 1984 fue Guillermo Roldán hasta 1986, y a éste Ramiro Soto y los hermanos Luis y Miguel Casal Couce que murieron en accidente de tráfico en abril de 1990 viniendo de Collado Jermoso. Desde 1991 hasta el año 2007 ha guardado el refugio Adolfo Cuétara Yáñez. En la actualidad, hay un nuevo guarda desde el 1 de enero de 2008, Pablo Sedano Galán.

LAS OBRAS

Los 50 años de vida del refugio, el número cada vez mayor de personas que pasan por él y sobre todo la crudeza del clima de aquel lugar: fuerte radiación solar y drásticas alternancias térmicas noche-día en el verano, vientos de hasta 200 km/h, temperaturas de -17ºC y espesores de nieve que llegan a sepultar literalmente el edificio durante el invierno, fueron razones más que suficientes para que la Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo de Castilla y León (en la primera legislatura de D. Joaquín Rodríguez Aller como presidente de nuestra Federación), asesorados por los correspondientes informes de situación del refugio de Adolfo Cuétara Yánez, elaborara un amplio proyecto de solicitud de subvención al Consejo Superior de Deportes y a la Junta de Castilla y León para obras de mejora y remodelación; siendo resultado de ella la concesión de una subvención total de unos 4.625.500 pesetas, con la cual se consiguió adecentar y adecuar nuestro refugio, mejorando así el servicio prestado a los usuarios.

 

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Para Adolfo un refugio de montaña no es tan sólo donde resguardarse en caso de necesidad, sino también un lugar de encuentro de montañeros, el objetivo de un fin de semana, la base para poder disfrutar de uno de los pocos lugares agrestes que nos quedan. Es por ello que este proyecto busca el equilibrio de dotar al refugio de unas instalaciones sencillas y eficientes a la vez y que le pongan a la altura de las necesidades surgidas con todos los factores expuestos, sin caer en el error de convertirlo en un verdadero hotel de lujo con un fin puramente lucrativo.
El proyecto abarca los siguientes apartados:

-Reparaciones en el edificio; tejado del refugio y de la guardería, cierre del porche, impermeabilización de la terraza y barandilla metálica, suelo de hormigón en los sótanos, sustitución de ventanas y contraventanas, escalera de acceso al desván, habilitar como dormitorio el piso superior que está sobre el comedor, etc.

-Reparaciones en la guardería: suelo de madera con aislamiento térmico e instalación de una doble puerta de aluminio, etc. -Sistema fotovoltaico con 6 paneles solares, 9 acumuIadores, regulador de tensión y la instalación eléctrica en todas las dependencias del refugio.

-Sistema de bombeo, almacenaje y canalización del agua desde la fuente, situada a 250 m del refugio y 35 más baja que él y en un lugar donde son frecuentes las caídas de piedra en verano y los aludes en invierno.

-Herramientas, material de mantenimiento, transporte del material en helicóptero y mano de obra.
El presupuesto ha sido de 4.625.500 pesetas, aportadas por la Junta de Castilla y León. La obra ha sido llevada a cabo por Adolfo Cuétara, guarda del refugio, durante el verano de 1998 y con ella se ha conseguido dotar al refugio -dispone de 30 plazas- de unas condiciones de habitabilidad, comodidad y seguridad adecuadas al nivel de los tiempos actuales.
En el año 2006 la Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo de Castilla y León (en la segunda legislatura de Dña. Mª del Carmen Rodríguez Calvo como presidente de la FDMESCyL), asesorados por los informes de situación del refugio de Adolfo Cuétara Yánez, solicitó una subvención a la Dirección General de Deportes de la Junta de Castilla y León; siendo resultado de ella la concesión de un total de 70.000 €, que se destinaron a:

– Rehabilitación y ampliación de la zona interior de guardería

– Colocación de sistema de tuberías y canalización de agua del exterior al interior del refugio.

– Adecentamiento de aislamiento y pintura de la planta baja.

– Adquisición de pequeño mobiliario.
Desde el año 2008, la Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo de Castilla y León, a través de su actual presidente (Dña. Mª del Carmen Rodríguez Calvo), asesorada por los informes de situación del refugio de Pablo Sedano Galán, está gestionando una futura subvención de la Dirección General de Deportes de la Junta de Castilla y León, para poder completar la fase de mejora y adaptación de las instalaciones del refugio de su propiedad, con el fin de conseguir mantener un edificio tan emblemático para el colectivo de montañeros de Castilla y León y para poder adaptarnos en el tiempo a la atención de las necesidades y prestación de servicios de todos los usuarios de nuestras instalaciones deportivas del Refugio de Alta Montaña “Diego Mella”.

Actualmente, Collado Jermoso muestra esta imagen.

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